Chile - Brasil: dos vidas y una tradición Parte III
Parte III Por Fabiola Perez*
Vida brasileña
En menos de 15 días, la liberación para viajar ya estaba lista. “Fuímos tres amigos y todo lo que nosotros llevábamos era dos salamines, dos bollos, un polvo de limón, panes, una lata de melocotón y 300 dólares”, cuenta Héctor. “Cuando llegamos a local de embarque, la policía demoró una hora para liberar nuestros pasajes”, relata. Para atravesar la frontera, embarcamos en Mendoza, Buenos Aires. Luego pasamos por el Río de la Plata y, una vez más, fuímos interrogados por la policía Uruguaya” describe él. Fueron cinco días hasta llegar en São Paulo.
Con una discreta sonrisa en la cara, Héctor observa sus manos sobre la mesa en cuanto empieza a contar sobre la satisfacción de vivir en Brasil. “Acá, pudimos construir muchas cosas; gracias a mi empleo, pude ofrecer a mi familia una vida segura y, sobretodo, de calidad”. Dueño de un temperamento fuerte, Héctor no abre manos del espíritu patriota que lo ha acompañado desde que salió de Chile, mismo cuando reconoce las ventajas de la vida brasileña. “Cuando llegue a Brasil, me di cuenta de que no sabía hablar nada en portugués, me sentí totalmente desamparado”.
Héctor Fernando Flores Gatica llega a Brasil el 5 de abril de 1974. Entrando en el País por las carreteras de Uruguaiana (RS), se hospedó en el apartamiento de un amigo, Jaime Gonzales, ubicado en la calle D. Antônia de Queirós, cerca de la avenida Consolación. En este momento, Héctor interrumpe todo lo que está diciendo y empieza a reír. Lo que pasa es que la avenida Consolación hace parte de una de las más tradicionales regiones de la ciudad de São Paulo y Héctor se acuerda que, cuando preguntaba a las personas sobre ella, nadie sabía contestar. “Dónde se queda la avenida Consolacao?”, decía, sin pronunciar correctamente el portugués. “Tiempos después descubrí el motivo de tantas personas no reconocieren la famosa avenida”, diviértese.
En este período, con 26 años, Héctor fue en busca de su cartera de trabajo en Brasil, pues la primera cosa que tenía que hacer era traer a Nubia para vivir en este País. “Fueron muchos días saliendo para buscar nuevas oportunidades y solamente después de cuatro meses, conseguí el primer empleo en Brasil”. Según él, una de las situaciones más difíciles que se acuerda, fue cuando le invitaron para hacer una entrevista de trabajo, que al principio, lo dejo muy contento ya que el director de la compañía también era chileno. “En la salita de reuniones, percibí que estábamos hablando de situaciones más delicadas, él empezó a preguntar detalles de mi vida en Chile”, cuenta. “Después, percibí que todo lo que quería era saber porque yo había cambiado de país, y lo que, exactamente, estaba haciendo en Brasil”, revela.
Más tarde, Héctor comenzó a trabajar en una empresa de ingeniería mecánica, llamada Metagal y todos los días viajaba hasta la ciudad de Diadema para llegar a la compañía. En 1975, Héctor ya había ahorrado una cantidad de dinero suficiente para traer a Nubia para Brasil y, finalmente, empezaren a pensar en un apartamiento propio.
Adaptación y superación
“Cuando llegamos a la nueva casa, solo teníamos un colchón, fue la primera cosa que compramos”, enfatiza Nubia. Con los ojos expresivos y las manos siempre en movimiento, Nubia cuenta cada detalle, desde que empezaron a comprar los muebles. De acuerdo con ella, el principio de la vida en el nuevo país fue muy distinto de la rutina que estaban acostumbrados a llevar en Chile.
Entre sonrisas, Nubia cuenta que cuando llegaron a una tienda de electrodomésticos, el dueño hizo un acuerdo para que pudieran pagar todo a plazo. “Así, llevamos un televisor, una cama entre otras cosas que necesitábamos”, explica. “Hicimos las compras en el fin de semana y el martes todo ya estaba en nuestra casa”, conmemora. Según Nubia y Héctor esto no sería algo posible en aquél mismo periodo en Chile, porque la difícil situación política influenciaba todos los sectores, principalmente la microeconomía – retrasando la entrada y salida de muchas mercancías. Después de la organización de la nueva vida, vinieron los desafíos diarios de estar en otro país, sin amigos, parientes o alguien (...).
Continua na Parte IV... A PARTE IV ESTÁ DISPONÍVEL. VEJAM NO PORT.A.L. * Fabíola Perez es periodista, graduada por la Universidad Presbiteriana Mackenzie y, actualmente, estudia Periodismo Político Nacional e Internacional por la Pontifícia Universidad Católica de São Paulo. E-mail para contato: fabiolaperez_101@yahoo.com.br |